TIERRA LIBRE

Los tres primeros: la historia de Polpetta, Gritto y Tutina, los gatitos que marcaron el inicio del santuario

Publicado el 9 de diciembre de 2025

Polpetta, Gritto y Tutina en La Casa de Silvestro

Antes de que La Casa de Silvestro se convirtiera en el lugar que es hoy, hubo tres gatitos que marcaron el comienzo de todo: Polpetta, Gritto y Tutina.

Fueron los primeros en ser acogidos, y gracias a ellos el santuario tomó su rumbo natural: proteger a quienes, solos, no habrían podido sobrevivir. Eran muy pequeños cuando fueron encontrados.

Habían perdido a su madre y su vida corría un peligro real. Sin protección, sin calor y sin nadie que pudiera cuidarlos, no habrían tenido ninguna oportunidad.

Logramos rescatarlos y durante los dos primeros meses de su vida vivieron dentro de la caravana, en un espacio cálido y estable. Allí encontraron seguridad, alimento y afecto constante. Allí crecieron, día tras día, sin miedo.

Eran inseparables: un pequeño equipo que se movía como uno solo. En ese espacio reducido, entre mantas y cuencos, construyeron su primer recuerdo verdadero de un hogar.

Hoy forman parte de la colonia estable del santuario. Han crecido, se han fortalecido y han contribuido a la vida del lugar de una forma maravillosa:

  • Polpetta, con su cola más corta y su pelaje gris y blanco con vetas suaves, ha dado a luz a muchos gatitos que hoy siguen viviendo aquí.
  • Gritto, blanco con manchas negras, se ha convertido en padre de numerosos gatitos nacidos en el santuario.
  • Tutina, mayoritariamente negro con manchas blancas, ha seguido el mismo camino, dando vida a nuevas generaciones.

Su historia no es solo un recuerdo: es el origen de todo. Tres vidas salvadas que generaron muchas otras, creando un ciclo de amor, continuidad y pertenencia.

Estos gatos nos recuerdan cada día por qué existe La Casa de Silvestro: para dar una oportunidad a quienes no la tuvieron.

Comparte este artículo

WhatsAppFacebookXInstagramEmail