Santuario felino en Villalonga: por qué La Casa de Silvestro es indispensable hoy
Publicado el 3 de diciembre de 2025

En un mundo que corre cada vez más rápido, existe un lugar donde el tiempo se detiene y la vida encuentra espacio para renacer: La Casa de Silvestro. Aquí, en un terreno rural de 15.000 metros cuadrados en Villalonga, hemos creado un refugio seguro para decenas de gatos que no tenían otra oportunidad. Muchos de ellos llegan heridos, abandonados o simplemente nacen en el lugar equivocado. Para ellos, este terreno no es solo un hogar: es una segunda vida.
Hoy los santuarios felinos son más necesarios que nunca. Las colonias no dejan de crecer, los ayuntamientos a menudo no tienen recursos y muchas protectoras trabajan al límite. Se necesitan lugares reales, espacios amplios y personas dispuestas a asumir la responsabilidad de ofrecer a los gatos libertad, cuidados y seguridad. No basta con “amar a los animales”, hay que construir algo concreto.
Eso es lo que hacemos cada día en La Casa de Silvestro. Aquí los gatos viven al aire libre, lejos del tráfico y de los peligros urbanos, con zonas de sombra, casitas, puntos de alimentación, atención veterinaria y una dedicación constante. No los tratamos como “huéspedes temporales”: forman parte de nuestra familia para siempre. Nadie es dado en adopción fuera, nadie es trasladado. Para muchos gatos frágiles o difíciles, esta es la única opción verdaderamente ética.
Un santuario felino no es un simple refugio: es un compromiso moral. Significa hacerse cargo de animales que no pueden ser reubicados. Significa garantizarles dignidad incluso cuando no son “adoptables”. Significa respetar su carácter, sus tiempos y sus límites. En nuestro santuario conviven gatos sociables, desconfiados, mayores, enfermos, recién nacidos y madres con sus crías. Cada uno tiene su lugar.
En La Casa de Silvestro creemos que cada gato merece una vida plena, no una solución temporal. Creemos que los animales no son un estorbo que haya que esconder o desplazar, sino seres sensibles que necesitan protección. Y creemos que un santuario puede cambiar la vida no solo de ellos, sino también de quienes lo construyen: te obliga a frenar, a cuidar y a recordar qué es lo que realmente importa.
Este proyecto nace del corazón, pero crece gracias a quienes lo apoyan. Si tú también crees que los gatos merecen un lugar seguro donde vivir libres y respetados, La Casa de Silvestro está aquí: sencilla, real y abierta a cualquiera que quiera echar una mano.